1992

ExpoCorría el año 92, un año de muchas emociones, de muchas historias… El año de la expo, el año que terminé  y aprobé la selectividad, el año que empezaba mi carrera (si, aunque muchos aun se extrañen tengo una carrera hecha y no es la del galgo ni la de astronauta como decía mi “santo” padre) Y el último verano que pasaría con mi madre. Pero esto ultimo es otra historia.

Pues de ese verano, del 92, ha llegado un video a mis manos en el que salimos en diferentes eventos mi familia y yo. Un cumpleaños en casa de una vecina, un día de azotea donde comimos y echamos el rato y una comunión…

Después del visionado de las imégenes y de llorar amargamente por mi antigua mata de pelo (no voy a hablar de la tripa por respeto a la misma) me quede estupefacto.

Al principio todo era normal pero poco a poco eche en falta algo… Veía algo raro, no se… Quizás fuesen alucinaciones mías pero algo no encajaba… Todo el mundo hablaba con todo el mundo, la gente se prestaba atención, había pequeños grupos que no paraban de hablar en todo momento, se iban de un grupo y se unían a otro para seguir charlando, nadie estaba solo en un rincón, nadie estaba parado sin hacer nada…

Al cabo de un rato cuando estaba viendo el vídeo por segunda vez me di cuenta… Nadie había parado de hablar para mirar su móvil, nadie estaba leyendo un Whatsaap, nadie miraba su face ni subía fotos al mismo… Simplemente estaban disfrutando de su rato con los amigos, del presente, del momento…

Y es que las tecnologías han hecho mas daño de lo que parece… Y eso que la mayoría de las aplicaciones que se usan se denominan así misma redes sociales…

Un beso… o no… nunca se sabe hehehehe

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